
Aún cuando llegue el día en que la Patagonia no tenga ya ningún rincón inexplorado y todas sus montañas hayan sido conocidas y escaladas, sus volcanes seguirán ofreciendo un estimulo para las investigaciones y seguirán recordándole al hombre su propia fragilidad y pequeñez.
REPORTAJE. Si hay algo que la Patagonia reserva con celo y misterio son sus volcanes. Causas de emociones y tragedias, los volcanes nos recuerdan la inmensidad de la naturaleza y la fragilidad de la presencia del hombre en estas tierras. Hoy, tenemos a la región de Aysén y la vecina provincia argentina de Santa Cruz expectantes por el desarrollo del proceso eruptivo del Volcán Hudson y ante la presencia de estos colosos de la naturaleza nos preguntamos que hay alrededor nuestro ¿hay volcanes en Villa O’Higgins?
Villa O’Higgins se encuentra casi a 300 kilómetros del Hudson y aparentemente no hay volcanes entre medio, quizás el Cerro Arenales… Los misterios no son menores, pero al sur y al oeste hay volcanes, ¿cuantos? no se sabe… es otro de los misterios del lago O’Higgins, más bien del Campo de Hielo Sur.
¿VOLCANES EN VILLA O’HIGGINS?
Alrededor de Villa O’Higgins definitivamente no hay volcanes, pese a la abundancia de montañas pirámidades que vemos desde nuestras casas. Esta es una zona controlada por fallas tectónicas y la erosión milenaria de los glaciares.
No obstante lo anterior, es interesante enterarse que el cerro Submarino, al SurEste de la Villa, es un relicto de un complejo volcánico de eras geológicas pasadas, millones de años atrás, pero que de ninguna manera está activo. Si miramos con atención, el color rojizo de sus laderas es producto de la oxidación de rocas volcánicas que forman el cerro. Si quiere un buen recuerdo, los aglomerados o brechas volcánicas del cerro Submarino son fáciles de encontrar en el río Mosco.
EL VOLCAN LAUTARO.
En nuestra latitud los científicos solo reconocen la existencia de un volcán, el Lautaro, que se localiza en medio de Campo de Hielo Sur, al poniente del lago O’Higgins. Glaciólogos que realizan investigaciones en Campo de Hielo Sur no descartan su influencia en el retroceso de los hielos en el último siglo.
El Volcán Lautaro, de 3.607 metros de altitud, por muchos años tuvo una ubicación equivocada y misteriosa lo que favoreció la confusión de su nombre. En 1878, navegantes norteamericanos le llamaron “Volcán Humboldt”; luego, en 1905 el geógrafo chileno Luis Risopatron le llamó “Pirámide” y; finalmente, en 1952 una expedición argentina a Campo de Hielo Sur, dirigida por Emiliano Huerta, le llamó Lautaro, en honor al héroe mapuche que enfrentó a los conquistadores españoles. Este último nombre es el aceptado actualmente.
En el año 1933, el explorador alemán Federico Reichert, Arturo Donat, Juan Neumeyer e Ilse Von Rentzell habían alcanzado el Hielo Sur remontando el Glaciar O’Higgins desde el Brazo Sur del Lago O’Higgins. En un desgarro de nubes, Reichert observó una montaña con forma de cono, de una altura aproximada de 3000 m, de la cual salían chorros de vapor. Químico y naturalista, Reichert estaba convencido de estar ante la presencia de un volcán, pero la noticia no fue difundida más allá de los círculos andinísticos.
El explorador inglés Shipton organizó una expedición en el verano de 1959-1960 y subiendo al hielo por el Brazo Sur del Lago O’Higgins, vio una gigantesca columna de vapores que se elevaba sobre las montañas. Después de una aproximación que duró una semana notó que la ladera de la montaña más alta del “Cordón Pío XI”, el Cerro Lautaro, estaba marcada sobre su cumbre por una fisura negra de la cual salía un chorro constante de vapor. El día siguiente asistió a la erupción de cenizas que ennegrecieron una vasta extensión de glaciares.
El 28 de diciembre de 1959 el comandante de un avión en vuelo hacia Punta Arenas descubrió maravillado un volcán en erupción a 49º Sur, que coincide con la ubicación del Lautaro. Es la última erupción registrada, por tanto se considera activo y los depósitos de cenizas de erupciones pasadas son muy abundantes sobre los glaciares O’Higgins y Chico, además del paso de cuatro glaciares y glaciar Viedma.
El primer ascenso al Volcán Lautaro lo hicieron en el año 1964 Pedro Skvarca y Luciano Pera quienes confirmaron las emisiones volcánicas.
EL VOLCAN MIMOSA.
Durante el año 1973 llevó a cabo el segundo ascenso al Lautaro por la expedición británica de Leo Dickinson que detectó cinco fisuras esculpidas en la cumbre que emanaban gas sulfuroso mientras el hielo que se encontraba bajo sus pies se convertía en fango caliente.
Luego de dos días los mismos subieron una montaña situada a 15 kilómetros más al Norte que para asombro de ellos emanaba también chorros de vapor y que bautizaron Cerro Mimosa (2.600 m.s.n.m.). El nombre no se relaciona con la naturaleza volcánica del monte, pero es el de la nave que llevó a la Patagonia a los colonos galeses.
La presencia de los volcanes Lautaro y Mimosa hacen posible la conjetura de existencia de una suerte de gran caldera activa subglaciar en la sección centro-norte del Campo de Hielo Patagónico Sur, circunstancia que explicaría los fenómenos repentinos de avance y retroceso de algunos glaciares, como el O’Higgins y el Pio XI. Es toda una apasionante incógnita para develar.
LOS AVISTAMIENTOS DESDE EL LAGO O’HIGGINS.
Es muy interesante conocer los relatos de pobladores del lago O`Higgins y sus relaciones con los volcanes. Tanto ahora como en años pasados siguen siendo espectadores privilegiados de estos procesos en donde se amalgaman observaciones verídicas con asociaciones muchas veces confusas.
No hay duda que el Lautaro es el Volcán que todos los pobladores y científicos identifican, pero existirían otras montañas con supuesto comportamiento volcánico: el cerro Alesna y una desconocida cumbre situada al norte del Volcán Lautaro, en pleno Campo de Hielo Sur. Quizás esta observación sea el cerro denominado Mimosa por la expedición británica de 1973 y que alertó sobre la presencia de vapores en su cumbre, aunque el mapa de la zona elaborado por Buscaini sitúa el Mimosa junto al Volcán Lautaro y la cumbre sospechosa podría ser el cerro cota 2.408 m., también conocido como Ilse Von Rentzell.
El poblador Adelicio Lagos, de ubicación privilegiada en el lago O’Higgins, asegura haber visto fumarolas. Desde su asentamiento Cerro Colorado, el Alesna y el cerro Cota 2.408 se encuentran en el mismo rumbo. Pobladores del brazo poniente descartan la presencia de fumarolas en el Alesna, por lo que este volcán correspondería al cerro Cota 2408. De ser efectivo estos relatos se trataría de un Volcán que no se encuentra en los registros vulcanológicos y bien valdría la pena un reconocimiento.
Otro posible “evento volcánico” informado por pobladores del lago O’Higgins es el de las grandes olas atribuibles a “erupciones bajo el lago”. No existe ningún registro científico al respecto, sin embargo si están ampliamente documentados los oleajes asociados a grandes desprendimientos del glaciar O’Higgins y personalmente pienso que la explicación a estas grandes olas la encontramos ahí. Además, las grandes olas no son tan habituales como cuando el glaciar O’higgins estaba cerca de la Isla Chica, años atrás.
Son muchos y variados los relatos de luces, gases sulfurosos y ruidos subterráneos, pero son argumentos demasiado débiles para considerarlos como un evento volcánico, sin embargo, la soledad, la falta de investigación y las tormentosas condiciones atmosféricas de la zona se conjugan para mantener vivo el misterio de los volcanes del lago O’Higgins.
Por Hans Silva.- www.villaohiggins.com

- Las primeras observaciones concretas de erupciones de las cuales se tuvo noticias históricas provienen de los navegantes que recorrían los canales del Pacífico. El primer registro gráfico del Volcán Lautaro, en erupción en 1879, fue realizado desde Puerto Gruy (Lat. 48º 55′ S – Long. 74º 23′ O) por un navío inglés, en cuya bitácora se retrató el evento.
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Muy interesante, muchas gracias por compartir esta informacion.